martes, 6 de abril de 2010

EL LEGADO DEL CAPITAN BRENTON




(CAPITAN BRENTON)
En 1885 Porfirio Díaz, Presidente de México, decidió expandir la Marina Mexicana empezando con un programa de entrenamiento a bordo de un barco, especialmente construido como corbeta escuela. Para director de esa escuela el quería uno de los mejores hombres que pudiera encontrar, así que, naturalmente, se dirigió a Inglaterra.

El presidente Díaz mando un embajador a la Reina Victoria para explicarle lo que deseaba hacer. Le pidió que le facilitara a un oficial de la Real Mariana Británica, por un término de 5 años, para entrenar a los mejores cadetes de la Marina Mexicana.

La reina recomendó al Capitán Brenton como uno de los mejores para ese trabajo. El capitán provenía de una familia noble de hombre de mar. Su abuelo y bisabuelo habían sido almirantes.

En la historia Marítima de México, el capitán Juan de Dios dice que hicieron planes para construir un barco en L’Havre, Francia que sería llamado Fragata Zaragoza. En 1980, México hizo un contrato con el capitán Brenton para ir a Francia, y acesorar y supervisar la construcción del barco.

En 11 de octubre de 1890, el periódico de la Ciudad de México, La Voz de México, publicó la noticia.

El capitán Brenton, fue nombrado primer comandante cuando el barco salió de Francia. Otro oficial Británico, el Capitán Beresford, fue el segundo de mando. Cuando el barco llegó a Veracruz, los ingleses fueron recibidos por un grupo de destacados cadetes, que habían sido los primeros escogidos, para ser entrenados como futuros oficiales de Marina.

En Octubre de 1892, el mundo estaba a punto de celebrar el cuarto centenario del descubrimiento de América por Cristóbal Colón. México fue invitado por la Reina de España para mandar un navío que escoltara a los barcos españoles en esta gran celebración. Naturalmente el Zaragoza fue el escogido. Se llevaron acabo celebraciones por todo el mundo el 12 de octubre de 1892, pero nadie estaba mas orgulloso de tomar parte en el evento, que quienes estaban a bordo del Zaragoza.

Cuando regresaron a Veracruz, supieron que la Secretaría de Marina había hecho tratos con los oficiales del gobierno mexicano, sobre las posibilidades de mandar al Zaragoza a un viaje alrededor del mundo. Irían hacia el sur, hasta el estrecho de Magallanes pero luego de subir por la costa del Pacífico hasta Acapulco, como su primera prueba.

El 5 de abril, salieron de Tampico en su viaje alrededor del mundo. El viaje propuesto había sido planeado. Llegarían a Barbados en 8 días a Bahía en 9 días, y 6 días más de Bahía a Montevideo. Sin embargo no habían contado con tener mal tiempo, tormentas y desperfectos en la maquina y enfermedades.

El 28 de abril llegaron a la Costa de Brasil y entraron a la Bahía de Todos los Santos. El Capitán Beresford estaba bastante enfermo y el 4 de mayo, dejo el navío para regresar a Inglaterra.
Así llegaron a Acapulco el 29 de Julio. Este viaje alrededor del mundo fue pospuesto para un año después por que México estaba pasando por otra revolución y se necesitaba barcos para transportar.

Como el contrato de Brenton terminaría antes de que el Zaragoza regresara de su viaje, no pensaba renovarlo, hizo planes para quedarse en Acapulco.

A la edad de 18 años, Carey Brenton se convirtió en un dedicado cristiano en sus viajes alrededor del mundo se quedó impresionado por la necesidad de la enseñanza cristiana. Insistió en que el Gobierno Mexicano tuviera dos capellanes en el Zaragoza, un sacerdote católico y un ministro protestante. También adquirió que los cadetes asistieras a los estudios bíblicos mientras estaban en el barco.

Ahora el Capitán Brenton planeaba regresar a Inglaterra, jubilarse de la Marina, y regresar a México como misionero. Su familia en Inglaterra (esposa y tres hijos) estaban acostumbrados a no verlo durante largos periodos de tiempo, y las tierras que había heredado más su fortuna iban a proveer para su familia. El viviría nada más con un cuarto de la pensión que le daba la Marina Británica.

Había sido promovido al rango más alto en la Marina Mexicana, y era llamado cariñosamente el Padre de la Marina, por los primeros oficiales que se graduaron después de ser entrenados en la Fragata Zaragoza.

Sus amigos mexicanos, siempre le llamaban Capitán Carey Brenton.

En la primavera de 1897, el Almirante Brenton, bajo de una pequeña lancha a la orilla rocosa de Acapulco, después regreso y saludó por última vez al barco que estaba en la bahía. El Zaragoza había sido su hogar durante 5 años y ahí había entrenado a los hombres que había dejado al mando. Se sentía bien respecto a sus jóvenes oficiales, orgulloso de haber tomado parte de su entrenamiento y también feliz de haber tomado la decisión de no renovar su contrato con la Marina Mexicana. Caminó con cuidado, por entre las rocas, hacia el camino polvoriento de su nueva vida. Los pescadores que tendían sus redes para que se secaran, lo saludaban al pasar y les daba gusto oír que llamaba a varios de ellos por su nombre.

Camino pasando las chozas, hacía el mercado que estaba al lado de su ruta polvorienta y luego la colina, y a la sección donde algunas casas de adobe parecían colgar en los escarpados barrancos.

Recorrió varias partes del estado de Guerrero y de Oaxaca, en un mular y una burra a la cual el le puso por nombre (catalina), caminaba largos kilómetros predicando y vendiendo Biblia cristiana y en el año de 1906 hizo su primer recorrido a la Ciudad de Ometepec, Guerrero.

Entrando por el pueblo vio la calle principal y vio que era como muchas otras que había pasado, polvorosa y sucia, con los pollos y los cerdos peleándose por migajas cualquier cosa que pidieran comer. En el zócalo varios hombres estaban reunidos enfrente de la cantina. Observaban al extrajeron Capitán Brenton y a su burro con desdeño. Un hombre escupió en el piso para mostrarle su rechazo. Esperaban que el Capitán hablara primero.

“Buenas tardes” empezó el capitán animosamente, pero fue cortado en seco por una retahíla de insultos de hombres.

¿Me pueden decir si hay algún mesón donde yo pueda pasar esta noche y alimentar a mi burro?” dijo el capitán haciendo creer que no había oído nada.

Entre insultos y desprecio el Capitán Brenton no dejo de amar a la Ciudad de Ometepec, siguió su recorrido rumbo a las comunidades del Estado de Oaxaca. Después de 7 años mas tarde hace nuevamente su visita a la ciudad de Ometepec, en el año de 1920 para lo cual el ya era de mayor edad.

Y falleció en la Ciudad de Ometepec, así fue como llego el primer misionero en dicha Ciudad, después de 15 años mas tarde llegan otros, una pareja de misioneros en el año de 1940, estos misioneros se establecieron en la Ciudad de Ometepec, y tomaron lo que el Misionero Brenton dejó y así fue fundada la primera Iglesia Presbiteriana.

Año del misionero Capitán Brenton; CAREY BRENDON brigadier de la Marina Nacional Mexicana y Real Marina Británica. Diciembre 22 de 1848- Abril 18, 1921.
Editor Responsable: Ebenecer Coronado Nolasco
Tomado de la Segunda Edición de: MARGUERITE P. BOYCE. “El Legado del Capitán Brenton.” Publicaciones El faro S.A. de C.V. Abasolo 93 Col. Del Carmen 04100 Coyoacan, México, D.F. Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Reg. 678. Segunda Edición.

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